Hoy por hoy...
Es fácil entrar pero es difícil salir
Adicciones Adolescencia


“Es Fácil Entrar, Pero Muy Difícil Salir”

El mundo contemporáneo nos muestra profundas convulsiones sociales. Formamos parte de una sociedad ambiciosa, competitiva y consumista, con tendencia a la discriminación y a la violencia, muchas veces poco solidaria y proclive al aislamiento y a la soledad.
La familia como integrante de ella, no escapa de esta desarticulación que perjudica a todos sus miembros. Algunos de ellos -en especial los más inseguros y conflictuados- podrían buscar salir del caos y evadir el desaliento, la desesperanza y la insatisfacción refugiándose en las drogas. Esto provocará una ruptura en las relaciones familiares o empeorará las ya existentes; además de consecuencias sobre la convivencia familiar, traerá aparejada indirectamente una problemática social.
La elección de la droga dependerá de las características psicológicas del individuo, de su historia personal, de su entorno, de sus posibilidades...; pero cualquiera sea su opción, si se trata de un individuo con un organismo predispuesto o consume indiscriminadamente, tendrá una conducta adictiva y se transformará en un ser dependiente.
En el mundo existen millones de personas, especialmente jóvenes, que consumen droga. Por medio de estudios y estadísticas realizadas se ha comprobado que el uso indebido de drogas comienza casi siempre en la adolescencia, e incluso antes.
Nuestro país no es la excepción, y si bien el promedio de edad es de doce años, se pueden encontrar niños de nueve años consumidores de drogas, especialmente inhalando pegamentos y solventes líquidos.
Es muy difícil evaluar los daños que puede ocasionar este consumo debido a la variedad de drogas, su potencia y las formas de empleo. Pero sí se puede afirmar que el uso de drogas durante la etapa de desarrollo mental y físico; interrumpe el proceso normal de maduración, más grave cuanto menor sea la edad de iniciación, presentándose riesgos como: daño cerebral pulmonar, cardíaco, al sistema inmunológico y al reproductivo, e incluso puede producir la muerte del adicto.
La familia puede hacer mucho para evitar la amenaza de la drogadependencia. Para ello es necesario que los padres estén informados sobre el tema y atentos a la evolución y formación de sus hijos, orientándolos y estimulándolos para que actúen libremente, pero con responsabilidad; evitando las contraindicaciones entre lo que se pide y lo que se hace, buscándose siempre la contención y el control, porque en la prevención está la clave.
Teniendo en cuenta que existen factores familiares que pueden desencadenar la drogadependencia entre los adolescentes, consideramos los siguientes:
1- Los antecedentes familiares de consumo psicoactivos contribuyen a la aparición del problema de la drogadicción ya que la familia constituye la primera fuente de modelos.
Las conductas aditivas de algunos integrantes de la familia por el uso de drogas socialmente aceptadas como, por ejemplo, cigarrillos, bebidas alcohólicas, café, fármacos varios (depresores y/ o estimulantes del sistema nervioso central) ya que sus consumidores se muestran ante los demás usándolas libremente, y llegan a ser aceptadas por aquellos como algo natural. Estas sustancias son, generalmente, de venta autorizada y, lo que es peor, muchas veces están al alcance de la mano de algunos moradores de la casa que podrían llegar a ser potenciales consumidores, produciéndoles luego acostumbramiento y dependencia si son proclives a ellas.
Mirando bien el croquis de las vivienda ¿Nos extrañaría escuchar, en la habitación de los más jóvenes, una frase como ésta: “Tomo una birra y me fumo un porro, y después estoy bárbaro?”



No sólo no podría sorprendernos, sino que también nos haría pensar que esto les abrirá las puertas a otras sustancias más destructivas aún.
2- Los padres punitivos que creen que deben imponer sus pautas estrictas, aún con violencia, y que corresponde castigar severamente las transgresiones.
En realidad la autoridad irracional y el castigo son los peores recursos para prevenir el consumo de drogas. Pero esto no implica “dejar hacer sin control” ni dar independencia a una edad en que esto no es beneficioso.
Lo que se debe brindar es mucho afecto, diálogo, apoyo y acompañamiento, aunque poniendo límites cuando sea necesario, para encauzar la problemática que se presente.
3- Las relaciones familiares sobreprotectoras o demasiado posesivas que limitan abusivamente la autonomía, la libertad y la autoestima.
Estos tres elementos son fundamentales para el desarrollo individual positivo, sin complejos de inferioridad ni componentes autodestructivos, sin trastornos de conducta ni bloqueos emocionales.
4- La familia permisiva o alejada del accionar cotidiano de los hijos y de las amistades que los acompañan, que piensan que los consejos fueron dados y las normas transmitidas, oportunamente, y que no debe interferirse en búsqueda de la propia identidad de los jóvenes.
Creen que no es necesario estar demasiado atentos ni pendientes de ellos, más que por comodidad, por el convencimiento de que su intervención los convierte en padres desconfiados y controladores, atentando contra una buena relación con sus hijos, que no aprueban esta manera de actuar porque se consideran maduros y saben qué hacer.
Las vacaciones de verano, con sus muchas tentaciones, puede ser una de las causales que lleva a un adolescente a sus primeras incursiones a la droga y al abuso de las bebidas alcohólicas. En este período hay más tiempo libre y la posibilidad de que el adolescente esté solo o con menos vigilancia familiar, compartiendo horas de ocio, y hasta de aburrimiento, con un grupo de amistades al que en ocasiones integran nuevas personas, además se está más predispuesto a vivir experiencias diferentes que, a primera vista, pueden parecer muy atractivas.
Todos aspiramos a que nuestros hijos crezcan sanos, con la posibilidad de desarrollar sus capacidades y destrezas para enfrentar satisfactoriamente los desafíos de esta sociedad les ofrece, encontrando su lugar en ella. Lamentablemente esto no siempre es posible, y la inserción del adolescente en el mundo de los adultos puede sufrir alteraciones no deseadas por falta de proyectos, por el rechazo de normas y valores que no responden a sus expectativas... y toma el camino de la huida como única alternativa.
Debemos estar alertas y preparados para luchar decididamente y con rapidez, si esto ocurriera, pero recordando siempre que debe hacerse mediante la comprensión y el amor, para ganarle la batalla a este flagelo de la humanidad que es la drogadependencia.

Nélida Gladys Vargas
Beatriz Pérez Bordenave

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