¿ Los expulsados de la sociedad ?
Adolescentes hoy.....


Adolescencia Hoy
¿Los expulsados de la sociedad?

“...Las niñas ya no quieren ser princesas... y a los niños les da por perseguir el mar dentro de un vaso de ginebra...”
Joaquín Sabina

Tempranamente expuestos a lo que la época les propone, los jóvenes de hoy, son víctimas de un largo proceso de ruptura de las redes sociales. El caos social, económico, educativo y laboral impacta ferozmente sobre sus vidas cotidianas. Sus proyectos a futuro son afectados por obstáculos difíciles de superar, similares, por otra parte, a los obstáculos que enfrentamos los adultos. Los jóvenes rechazan violentamente lo incomprensible que les resultan estos signos del deterioro social. Los cuestionan, burlándose con gestos irónicos ante “este-mundo-tan-inhóspito”, como me decía un joven recientemente, en una consulta, mientras relataba entre llantos la historia de la adicción de una amiga.
En la actualidad muchos jóvenes son presa de actuaciones, impulsiones, fugas precipitadas, excesos, tales como el consumo de alcohol, drogas, etc. Los chicos hacen ruido, nos escandalizan, buscan que escuchemos algo que no estamos escuchando. La sociedad responde con propuestas consumistas, diversiones excesivas en gastos y en tragos. Se paga de más, se toma de más. Este exceso no garantiza la satisfacción, por el contrario genera malestar. Consumo e hiperconsumo parecen ser lo mismo. Notemos esto: “consumo” es una de las palabras con que se nombra habitualmente a la adicción a las drogas.
La idea que los invito a pensar es que estos excesos muestran los puntos de exclusión en que los jóvenes quedan capturados. Son expulsados justo en el momento en que se están forjando un lugar. Si consumen drogas la sociedad los nombra “adictos” y quedan ahí, detrás de este nombre, anónimos, mudos, sin palabras. Son los consumidores consumidos.
Los adultos sabemos que no podemos dejar librado al adolescente a su exclusivo arbitrio, tampoco en manos de las propuestas que el consumismo hace recaer sobre él. Tampoco es bueno que padres y adultos lo sustituyan en sus decisiones. ¿Entonces qué...?
Si antes predominó la indiferencia. Ahora surgen las urgentes preguntas: ¿Quién es mi hijo?, ¿Qué necesita?, ¿Qué me pide?...
Muchas veces, sus temas están vinculados a experiencias de desconsolado dolor, temas que los adultos no sabemos escuchar porque nos resuenan nuestros dolores. He escuchado muchas veces a padres que no se acercan a sus hijos por que sienten culpa por sus propias dificultades. Esto genera dolor multiplicado por dos.
Otras veces adjudicamos a la adolescencia fantasías de salvación: los imaginamos libres del precio que pagamos los adultos en la postergación de nuestros más íntimos anhelos y creemos poder eximirlos de los límites y las dificultades. Para entender esto, vasta pensar en la popularidad que tiene la palabra “zafar”.
Les propongo pensar juntos desde estas reflexiones que surgieron del trabajo que en Liaison Asociación médico-psicológica del partido de Vicente López venimos realizando desde hace dos años, con las consultas que recibimos tanto de jóvenes como de sus padres, preocupados como estamos por la realidad que nos toca vivir, con el debido respeto por la individualidad de nuestros jóvenes pero al mismo tiempo, sin dejarlos solos.

Lic. Patricia Marrello

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