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Delincuencia Infantil: La Niñez al Margen. Lic. Inés Susana Fragassi
La inseguridad se ha vuelto moneda corriente, surgiendo un fenómeno notorio, que consiste en que jóvenes y niños son quienes comandan y componen muchas de las bandas delictivas. Chicos de 15 o menos, son “responsables”de estas organizaciones que se dedican a delinquir, a robar, a secuestrar, incluso a matar. Paradojalmente, no tienen “responsabilidad legal” por sus actos, ya que son menores, lo que implica que no pueden ser condenados a castigo carcelario permanente… Otro tema nodal, es si ese tipo de condenas serían efectivas y de ser así, si son eficientes… Estadísticas dan cuenta del grado de reincidencia bastante elevado, pero esa cuestión supera las posibilidades de cualquier artículo personal o mono disciplinario. La presunta jefa de una banda, que se dio en llamar la “banda de los enanos”, obviamente .sin referencia a la “estatura” de los integrantes, fue entrevistada en un programa de “investigación periodística”, narrando algunos detalles de su accionar. Sin poner en cuestión la ética informativa al “generar una noticia”, el conductor planteaba, si se le debiera dar una oportunidad a esa chica de 15 años. Lejos de una pregunta abierta, simuló u orientó respuestas tomando en cuenta el origen de la menor, el ambiente sociocultural etc. Internamente quedé tildada en ¿que será una oportunidad para esa chica –y otras/os-? y si no se le diera la oportunidad, ¿qué otra opción habría?. No supe como resolverlo. Ahora bien: ¿Se adelantaron los tiempos de los delincuentes?. Operando según el discurso de la abuela: Estos chicos vienen cada vez más vivos, o sea que cada niño desarrollará su potencial en menos tiempo, aunque sea en ese orden, o tendríamos que revisar lo referente a la niñez. Que es un niño? Según los diccionarios enciclopédicos en vigencia, se trata del “primer periodo de la vida humana”, agregando “Joven sin experiencia, ingenuo”. Surge allí el interrogante, en el caso de estos niños, ¿son inexpertos e ingenuos? Para mejor proveer, opté por revisar algunos diccionarios psicológicos, en los que no definen al “niño común”, sino al atípico, refiriendo “que es diferente, implicando en la designación una desviación del término medio, respecto a la mayor parte de características mensurables, inteligencia, rendimiento escolar, ajuste emocional”.Estos ítems evaluados según técnicas psicométricas, dado que cada ser humano difiere de los otros pero hay una cercanía a la media, que los agrupa. Esta modalidad atípica puede ser positiva o negativa, tales como los niños de inteligencia superior o aquellos de inteligencia inferior La incógnita es si los niños que nos ocupa ¿tendrán diferencias cuantitativas con respecto a los otros niños y/o adolescentes? Me orienté a buscar la definición de edad social, describiendo el grado de madurez que ha alcanzado la personalidad del niño. Se mide con escalas o test que aprecian el desenvolvimiento de sus hábitos personales, vida de relación, intereses lúdicos y conducta hacia los demás en el hogar, la escuela y el vecindario. La pregunta que surgió fue ¿si se trata de madurez/inmadurez la problemática de estos chicos? Aventuré que el tema pasaría por la socialización que en psiquiatría significa “la situación en que los impulsos internos, los instintos y sus derivados se manifiestan exteriormente de acuerdo con las exigencias culturales del medio ambiente. Aquí se trata de resolver si estos niños cumplen o no las exigencias culturales del medio ambiente, dado que muchos provienen de espacios marginales, donde efectivamente hay un cumplimiento y adaptación a ciertas normas marginales. La joven de la entrevista mencionada decía haber emulado a su tío, quien tenía armas y también robaba. Un abanico de preguntas surgió ante el tema ¿Qué es un niño para la sociedad? ¿Qué espera la sociedad de estos niños? ¿Hay una sola sociedad? ¿Cuando se deja de ser niño? ¿Hay paralelamente dos tipos de niños? ¿Hay iguales posibilidades para todos? ¿De qué hablamos cuando decimos niños que trabajan? ¿no es una contradicción hablar de trabajo y de niño? ¿Qué responsabilidad tienen los padres? ¿Todos compartimos la misma ética y moral? ¿Pueden convivir grupos con ideales antagónicos? ¿O se produce una disputa narcisista donde no hay lugar para dos? ¿Qué lugar juega lo económico? ¿Lo económico es paralelo a lo cultural? ¿Qué pasa con la educación? ¿Qué será del futuro? ¿La capacitación permanente solo se refiere a conocimientos técnicos, científicos o artísticos? ¿Qué hay de lo social? ¿Qué tanto pasa sobre los hombres? ¿Qué hacemos por nuestros niños?¿Qué sabemos de nosotros mismos? Sorteados estos interrogantes, se infiere que el tema de los niños actores de delitos, compromete a todos y a cada uno de integrantes de la sociedad, en todos sus avatares y en todas sus dimensiones tanto de tiempo como espacio, planteándose la necesidad de realizar investigaciones globales e interdisciplinarias, evaluando causas, planificando estrategias que apunten a la prevención, a disminuir en cantidad y gravedad los sucesos vituperables, amortiguando las consecuencias inmediatas y mediatas, en pro de una sociedad mejor, para todos los que vivamos en ella.
A modo de reflexión: Los derechos de los NIÑOS (Según la convención Internacional adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas) Tener un nombre y un apellido. Derecho a la identidad. Su propio idioma y religión. No ser discriminados. Vivir y desarrollarse integralmente y a ser los primeros en recibir protecciones, cuidados especiales y socorro. Aprender y a jugar. Opinar y que se tenga en cuenta. Tener una familia. No trabajar en actividades que entorpezcan su salud, educación y desarrollo. Gozar de servicios de salud, tratamiento, rehabilitación, cuidados preventivos y a beneficiarse con la seguridad social. Alimentación sana. Acceder a información.
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