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MICKAEL JACKSON IDOLOS POPULARES: DIOSES O DEMONIOS Lic. Inés Susana Fragassi
Alrededor de los ídolos populares suelen entretejerse rumores, denunciarse sucesos y circunstancias que muchas veces alcanzan a escándalos, no solo de relevancia mediática sino también con tintes jurídicas. Michael Jackson, resulta ser un personaje recurrente y en ese sentido privilegiado. Algunos eventos vitales circularon en torno a su color, salud, paternidad, consumismo, sexualidad, fortuna, todos ellos independientes de sus indiscutibles cualidades artísticas, que promovieron a su vez afianzamiento mediático y probablemente excelentes negocios, entre ellos periodísticos. El más reciente versa sobre el posible abuso sexual de un niño, del cual la justicia de su país se encargará de dilucidar, absolver o sancionar según los avances del proceso, del que nada podemos aportar desde nuestra disciplina. Respecto a la temática de la paidofilia, remito al lector a alguna de las notas anteriores, en las que se enuncian características, invitando a acercarnos preguntas o comentarios a través del correo electrónico. El aspecto que me gustaría subrayar en esta ocasión, es la incondicionalidad de los seguidores de todo el mundo, los que se manifiestan y protestan frente a embajadas o sitios significativos en defensa al ídolo. La curiosidad de este caso, es que el supuesto delito que se le adjudica, es masivamente criticado en la mayoría de los casos, en estos tiempos de la historia. La pregunta que surge es cual es el vinculo particular que se genera entre seguidor-idolo, que lo posiciona al primero pasivamente, aumentando la capacidad de perdonar o justificar cualquier eventualidad, aun improcedente de su objeto idealizado. Estas figuras –exitosas por cierto- son propicias para operar como ideal del yo, remitiendo así aquel aspecto superyoico, instancia surgida de la resolución del complejo parental, entre deseos e identificaciones. Sin embargo, pareciera que merma o se anula el aspecto crítico de la mencionada instancia, siendo entonces que tal vez podríamos suponer que la mencionada ligazón con el ídolo –además- nos remita a tiempos yoicos previos, tales como un yo ideal que está al servicio del principio de placer. El privilegio que beneficia a nuestro héroe, es que tal como dijera oportunamente la prensa, Michael Jackson es el máximo exponente de la indefinición, siendo que no se sabe si es BLANCO O NEGRO, HOMBRE O MUJER, NIÑO O ADULTO, RICO O POBRE, ENFERMO O EXCÉNTRICO. Esta ilusión de contraposiciones armónicas le da un marco adecuado para generar identificaciones varias y múltiples, siendo tal vez, el modelo mas permeable y flexible que ha generado el mundo del espectáculo. A su vez, su accionar que responde a un yo ideal, tiene clones, cambia su color, modifica sus facciones, compra lo que quiere, accede a lo que desea, no reconoce limites, NO HAY FALTA, convirtiéndose en el exponente perfecto que remite en sus seguidores a aquel momento del psiquismo en el que, la castración aun no existía.
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