MOZART Y EL AMOR
MOZART Y EL AMOR


Amor, Matrimonio y Mozart


Wolfgang Amadeus Mozart nació en 1756 y durante su corta vida de 35 años, se convirtió en uno de los mayores genios musicales de la historia. Con habilidades tanto en los instrumentos de cuerda como de teclado, Mozart mostró una creatividad prodigiosa en música de cámara, óperas, sinfonías orquestales y conciertos para piano.
Como niño prodigio, empezó a dar conciertos en su ciudad, Salzburgo, a la edad de seis años. Cuando niño, fue el amor de la sociedad. Las damas de la corte vienesa le acariciaban y mimaban. Totalmente encantado con tal adoración, saltaba en el regazo de la Emperatriz, la abrazaba cálidamente y la cubría de besos.
Luego, como joven ingenioso, no solo continuó disfrutando de la atención de sus seguidoras femeninas, sino que, abiertamente, la provocaba, con un coqueteo incesante. Era promiscuo con sus afectos y prometió matrimonio a la mayoría de las grandes damas de aquel tiempo. Una vez escribió: “Si tuviera que contraer matrimonio con cada mujer con que coqueteo, tendría por lo menos doscientas esposas.”
-Una creatividad impulsada por la adoración femenina
Con las damas en quienes tenía un interés más que pasajero, usaba a su hermana María Ana como confidente y enlace, para hacer los arreglos para la relación. En forma lujuriosa, escribió una vez: “Las mujeres son como un imán para mí. Cuando estoy entre ellas, mi aguja siempre señala al norte.” Pero en una ocasión, cuando todavía no era adolescente, su precocidad le resultó nociva. Siete chicas jóvenes, enojadas por sus costumbres coquetas y veleidosas, trataron de atraparlo y castigarle las nalgas con un cepillo para el cabello, una escena que como adulto recordaba con frecuencia.
Impulsado por estar acompañado constantemente, con entusiasmo estuvo de acuerdo en dar lecciones privadas a las hijas bonitas y jóvenes de los aristócratas, aunque no tuvieran talento musical. Cuando una joven mujer, Josefa Auerhammer, se enamoró de él, Mozart tuvo que sofocar los rumores de matrimonio y calmar a su padre, siempre desconfiado: “Ella es tan gorda como una moza, campesina, suda tanto que te dan ganas de vomitar y usa tan poca ropa que realmente puedes leer claramente: ‘Por favor, mira aquí’.” Pero su repudio de ella fue tan vehemente que es difícil creer no tuviera fundamento.
-Otra vez se salva por milagro
Sin embargo, a los 16 años empezó una relación amorosa con una prima en Augsburgo, llamada María Ana Thekla. Aunque era dos años y medio menor que Mozart, parecía tener mucha más experiencia. De hecho, no estaba disponible solo para él. Mozart escribió: “al igual que yo, es algo traviesa,” pero se quejaba que “anda demasiado en compañía del canónigo.” Le dio el apodo de Pfaffschnitzl (‘el placer del cura’).
El padre de Mozart los separó, pues estaba preocupado de que su hijo pródigo sacrificara tanto tiempo de su música por estar con María. No obstante, siguieron la relación, escribiéndose cartas obscenas. Mozart firmaba sus epístolas con “Tu vieja pinga de cerdito joven”, con la promesa de ser “fiel hasta la tumba, mientras viva.”
Pero la relación sufrió un revés en 1784, cuando María tuvo un hijo ilegítimo de Canón Berbier, de Augsburgo. Luego, parece que María se desapareció del mapa. Pero conservaba las cartas de Mozart atadas con lazos, como si las tuviera de obsequio para Sigmund Freud, quien luego, tuvo la oportunidad de analizarlas. María murió en 1841 a la edad de 83 años.
El padre de Mozart estaba furioso de que su hijo hubiera estado tan cerca de ser un padre ilegítimo, gracias a María. Para tranquilizar a su padre, Mozart proclamó, en forma exagerada, su inocencia sexual. Escribió: “la voz de la naturaleza habla en mí con la misma intensidad que en otros, quizás más intensamente que en muchos jóvenes más grandes y más fuertes. Pero simplemente no puedo vivir como lo hace la mayoría de los muchachos hoy día. Tengo demasiado amor por el prójimo y un sentido de honor demasiado elevado para seducir a las damiselas inocentes. Y siento un horror y disgusto tremendos, demasiado pavor y temor de las enfermedades y mucho cuido mi salud para andar con prostitutas.”
-Un corazón destrozado
Eventualmente, el corazón de Mozart quedó destrozado cuando su padre intervino para terminar su relación amorosa con Aloysia Weber, la hija de 16 años de edad de Fridolin Weber, el tío del famoso compositor Carl María von Weber. Mozart se encontró con la Aloysia, de cabellos negros, en Mannheim y deliraba por su “voz pura y bella”. Su padre, sin embargo, tenía otros planes e insistió en que Mozart fuera a París con su madre y sin su hermosa Aloysia.
Su padre demostró su propia capacidad de exagerar las cosas cuando escribió que: “o te enamorarás de una cara bonita, y un día respirarás tu último aliento en un saco de paja con tu esposa e hijos en un estado de hambruna o después de una vida cristiana bien vivida, morirás con honores e independencia, después de haber provisto bien para tu familia.” A1 final, ganó el padre de Mozart, usando su poderío financiero sobre el joven Amadeus para obligarlo a abandonar a Aloysia. Dolida y rechazada, Aloysia contrajo matrimonio con el pintor Joseph Lange, dejando a Mozart fieramente celoso.
-Explica el amor y el matrimonio a su padre
Para aplacar sus celos, Wolfgang volcó su afecto, esta vez con mucho menos entusiasmo, hacia su “querida Constanza”, una hermana de Aloysia.
Le escribió a su padre: "No es fea, pero al mismo tiempo, dista mucho de ser bella. Toda su belleza consiste de dos ojos pequeños y negros y un buen cuerpo... pero tiene suficiente sentido común para poder cumplir con sus deberes como esposa y madre.”
Amadeus ahora era huérfano, pues su madre había muerto en París, y sentía que hasta Constanza, con su simpleza, falta de sentido de humor y mal estilo para vestir, podía ser considerada como una perspectiva seria como esposa. Escribió a su padre: “Nunca he podido atender el asunto de mi ropa, ni lavarla y no puedo pensar en nada que me sea más necesario que una esposa. Dos pueden vivir en forma igual de barata que uno. Constanza hasta se arregla su propio cabello.” Esto no era cosa fácil en aquel tiempo.
Su padre trató de intervenir una vez más, pero cuando Mozart decidió mudarse a vivir con los Weber, ahí sí que se encendió, especialmente cuando Amadeus se vio obligado a firmar un contrato de matrimonio preparado por Johann von Thorwardt, el director financiero del Teatro Nacional de Viena y amante de la viuda madre de Constanza. Mozart escribió a su padre: “¿Qué podía hacer? Me vi obligado a firmar el contrato o a renunciar a la chica. ¿Quién, si sincera y realmente ama, puede abandonar a su amada?”
-El sacerdote vs. la policía
Pero Mozart y su nueva amante tenían tantas riñas entre amantes que la madre de Constanza amenazó más de una vez con llamar a la policía. Esto hizo decir a Mozart que su cortejo “se degeneró en una carrera contra reloj entre el sacerdote y la policía.” Eventualmente, a la edad de 26 años, se vio obligado a contraer matrimonio con Constanza, quien tenía 19 años. Parece que Mozart empezó su casamiento bajo un estado mental romántico. Escribió que “cuando terminó la ceremonia, tanto mi esposa como yo derramamos lágrimas. Todos los presentes, incluso el sacerdote, se sintieron conmovidos al ver la emoción en nuestros corazones.”
El compositor y su esposa produjeron seis hijos, pero solo dos varones sobrevivieron la infancia. Conforme aumentaba su fama, Mozart estaba de gira con una frecuencia cada vez mayor. A menudo escribía a su hogar, para expresar su pasión por su ‘gatita’, como le decía a Constanza. Cuando ella le escribía, besaba las cartas de su gatita una y otra vez, en algunas ocasiones cientos de veces.
-Continúa con su estilo lujurioso
Sus cartas para Constanza siempre estaban cargadas sexualmente. En 1789 escribió: “Lo primero que haré cuando regrese será tomarte por las nalgas y darle una buena paliza en tu querido y besuqueable culito. Puedes estar segura de esto.” La frustración de estar alejado de su ‘gatita’ fue difícil de soportar. Cuando estaba de gira, con frecuencia medio sacaba su retrato de su funda y lo deslizaba hacia adentro y hacia fuera, cada vez más rápidamente, diciendo: “más, más, más” antes de decir: “buenas noches, ratoncita, duerme bien.”
Desde Berlín, en una ocasión le escribió a Constanza: “En la noche del 4, del 4, tengo la intención de dormir con mi amada esposita. Acomoda tu tierno nido muy delicadamente, puesto que mi hombrecillo de hecho lo merece, en realidad se ha comportado muy bien y está deseando poseer tu dulzura... Imagínate al briboncillo con los ojos de tu mente. Mientras escribo, está tratando de deslizarse por la mesa. Le di un buen golpe en la nariz, pero ahora el bribón está encendido y casi no puedo mantenerle bajo control. Ven a mi en el primer coche.”
-Signos del síndrome de Tourette
Durante toda su vida personal y creativa, Mozart mostró signos del síndrome de Tourette. Los signos se reflejaban en su comportamiento, como su tendencia a hacer bromas pesadas y a hablar en juegos de palabras, con frecuencia en forma obscena. Aun en una era de apertura y franqueza, el lenguaje de Mozart era notoriamente obsceno y tenía una inclinación hacia el humor anal. También presentaba movimientos nerviosos espásticos o tics, especialmente en la cara. Estos síntomas a menudo se combinaban con sonidos inarticulados.
Pero todavía más característicos de Mozart eran ciertos síntomas mentales, una inquietud rítmica acelerada que se acompañaba de ansias irresistibles de acción, lo que con frecuencia le conducía a arrebatos creativos inesperados. Los observadores fueron testigos no solo de estas características, sino también de manifestaciones ocasionales más exageradas mientras producía sus composiciones, como saltas mortales y piruetas.
La música de Mozart a menudo refleja los síntomas del síndrome. La música estaba presente constantemente en sus pensamientos, y sus composiciones se caracterizan por una inventiva extraordinaria y caprichos repentinos. Sus improvisaciones entusiastas y cánones cómicos, a menudo con alusiones escatológicas, reflejan su alegre picardía.
Su mente activa y juguetona con frecuencia se encuentra en sus juegos de palabras y sonidos. En una anotación para el último movimiento del “Cuarteto para flauta” (K.298), “Rondieaoux”, se sale con una clásica. En el gráfico del manuscrito, se puede ver “Allegretto grazioso, ma non troppo presto, pero non troppo adagio, cosi-cosi con molto garbo, ed expressione... no tan presto, tampoco tan adagio, más o menos con mucha dulzura y expresión.” Un ejemplo más refinado de Tourette puede encontrarse en la alegría melódica de Papageno en La flauta mágica.
El neurólogo Dr. Oliver Sacks, una autoridad eminente en el síndrome de Tourette, indicó que en un individuo creativo, uno puede esperar que los síntomas de Tourette sean evidentes en su trabajo. Sacks escribió: “Es difícil que el síndrome fantasmagórico de Tourette no llegue, no interactúe con el carácter y la creatividad de una persona, y hasta le dé a esa persona parte de su propio carácter llamativo.”
-Amor, matrimonio y pobreza
A pesar de la genialidad creativa de Mozart, y de su prodigiosa producción y las visiones de éxito que su padre tenía para él, Mozart luchó siempre contra la pobreza. A pesar de las palabras de advertencia y la intervención de su padre, el romance y la pasión fueron los gobernantes de su música y su vida. Desde joven, le indicó a su padre cuáles eran sus verdaderos sentimientos hacia el amor y el matrimonio. Una vez, cuando uno de sus amigos contrajo matrimonio por dinero, le escribió a su padre:
“Espero nunca casarme de esta manera. Deseo hacer feliz a mi esposa, pero no ser rico por medio de ella. La nobleza no debe casarse por amor o inclinación, sino por interés, además de muchos otros tipos de consideraciones. Pero nosotros, la gente pobre y humilde, tenemos el privilegio de poder escoger una esposa que nos ame y a quien amemos. Debido a que no somos nobles ni altezas ni ricos, podemos hacer esto y lo hacemos. No necesitamos una esposa con riqueza, puesto que nuestra riqueza yace en nuestras cabezas y muere con nosotros. Y esta riqueza, ningún hombre puede quitarnos, salvo que nos la corte, en cuyo caso ya no necesitamos nada.”
-Otros amores
A pesar de sus sentimientos, durante su matrimonio Mozart sintió que su “querida Constanza” le era infiel cuando él estaba fuera. Le rogaba que considerara “su honor y el mío” y “que mantuviera las apariencias”.
A1 mismo tiempo, el mismo Mozart tenía otros amores, como una Madame B (Henriette Baranius), una soprano de la ópera de Berlín. La única mujer que con toda razón podría haber despertado los celos de Constanza fue una soprano inglesa, Nancy Storace, para quien Mozart creó el papel de Susana en Las bodas de Fígaro.
Además, tuvo una larga asociación con Josefa Duschek, quien contrajo matrimonio con su maestro de música, 23 años mayor que ella. En sus giras respectivas, los dos se encontraban en Dresde, Praga, Potsdam, Leipsig y Berlín. Durante estas giras, Mozart le escribía a su esposa declarándole su eterno amor, a la vez que le bromeaba con las fiestas a las que asistía y le aseguraba que todas las mujeres allí eran “feas”.
Durante su último año de vida en Viena, Mozart fue el centro de rumores escandalosos. Su amigo Emanuel Schikaneder, administrador de teatro y notoriamente promiscuo, le presentó el mundo fuera de la sociedad respetable. Durante la producción de La flauta mágica, se dice que el compositor tenía relaciones con varias miembros del elenco, en particular Bárbara Gerl y Ana Gottlieb. Gerl era muy atractiva y se decía que “tenía a Mozart completamente enredado entre sus rizos”. Pero Gottlieb también parece haber estado profundamente encariñada con Mozart. Cuando murió el compositor, Gottlieb perdió su voz y dejó la ópera.
-Una tumba común
Mozart murió en Viena a la edad de 35 años, el 5 de diciembre de 1791, a causa de fiebre reumática y tifoidea. Su afligida esposa, su “querida Constanza”, se lanzó sobre su lecho de muerte, con la esperanza de contraer su enfermedad y morir con él, quizás porque a pesar de su popularidad, murió paupérrimo. Quedó postrada por el sufrimiento y estaba demasiada enferma para visitar el cementerio al momento del funeral. Hasta la fecha, la tumba común en donde se enterró a Mozart sigue sin identificarse.
La serena aceptación de su propia mortalidad por parte del gran compositor se refleja en su Réquiem en Re menor, que dejó inconcluso, y en su nota sobre la muerte: “La muerte es la amiga mejor y más fiel de la humanidad. La imagen de la muerte no solo ya no me aterroriza sino que, más bien, me consuela y tranquiliza.”
Los últimos acordes de Mozart, escritos en su lecho de muerte, fueron los ocho compases de Lacrimosa y quizás fueron sus propias lágrimas de nostalgia que representaban su despedida de la vida.


Centaurus, Volumen 4, Número 4

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