SOCORRO, QUE NOS CAEMOS DEL MUNDO..
SOCORRO, QUE NOS CAEMOS DEL MUNDO..


SOCORRO, QUE NOS CAEMOS DEL MUNDO...
Lic. Inés Susana Fragassi


“Flavia, la ex esposa de Pippo Cipolatti, se arrojó de la terraza del quinto piso del departamento en que vivía junto a sus mellizos de apenas dos años” “Juan Castro cayó del balcón de un primer piso donde habitaba ”..., “Alejandra Pradón cayó del séptimo piso de su departamento, milagrosamente está viva”... “Joven fue arrojado del tren donde viajaba rumbo a su trabajo...”..etc, etc.
Cabría preguntarse sobre algunos puntos en común en este tipo de noticias que inundan nuestra realidad cotidiana, más allá del tratamiento que hacen los medios sobre estos acontecimientos, los que sin duda superan las crónicas cronológicas y/o anecdóticas que describen.
A prima facie se podría pensar que estamos en presencia de hombres-cosa, los que lejos de ser partícipes y hacedores de sus actos, son arrojados o arrojan al vacío, víctimas de impulsos, o sea el sujeto pasa a ser objeto, susceptible a ser descartado, desechado. Resulta instructivo releer un interesante artículo del Dr. Alfredo Herman, en esta misma página, que versa sobre los reality shows, tan de moda los años anteriores.
Este pasaje al acto, puesta en acción, sin mediación de palabras, parece ser propio de nuestra sociedad actual, signada por la imagen y la impulsividad, por el consumo y la negación, entre la simbiosis y la discriminación, entre adicciones y culpas, donde todo se muestra o todo se actúa sin intermediación de lo simbólico, en la que no puede tramitarse los deseos ni la angustia, en la que todo esta permitido y cruelmente sancionado, llena de contradicciones y uniforme en condicionamientos, de invitaciones y expulsiones.
Freud anunciaba a principios del siglo pasado, en “El malestar en la cultura”,que el hombre habría negociado satisfacción pulsional, con el concomitante retraso, represión o sublimación en pro al cobijo y seguridad que ofrecía el sistema de pertenencia a un conjunto social, el que parecía cubrir muchas de las necesidades básicas. Así también generaba la idea de la existencia de un plus de insatisfacción pulsional que haría inevitablemente síntoma en cada contexto social.
Cabe preguntarse si el malestar que nos ocupa remite a esta pérdida de seguridad que promueven las sociedades contemporáneas de alta complejidad, con reglas muchísimo mas enredadas que las implícitas familiares o tribales, o si este sobrante pulsional no satisfecho, es el que circula a diario en estos espacios?
O tal vez si nos hallamos ante un intento de sobre adecuación a un medio caótico que da como resultado estrategias defensiva inoperantes de un sujeto tornado objeto? Y si ello pasara a los miembros de la comunidad, qué lugar tendría lo social, que mensaje circularía en este simbólico a priori de la llegada de cada ser?. Que espera la sociedad de los sujetos? Quien puede tornarse sujeto? Quienes pueden ser parte de la sociedad? Que puede hacerse para revisar las pautas y puedan habilitarse lugares adecuados para todos los miembros? Es solo un tema económico?
La propuesta parece circular en torno a actuar antes que reflexionar, a parlotear antes que hablar, a tapar antes que revisar, a olvidar antes que recordar, a NO EXISTIR antes QUE PENSAR, mientras tanto otro mas se cae de este mundo.... Cuidado!!! El próximo puede ser USTED o porqué no, YO misma.

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