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CAMBALACHE La crisis atravesó al padre.
Lic. Inés Susana Fragassi
“Que el mundo fue y será una porquería ya lo sé; en el quinientos seis y en el dos mil también....” “Pero que el siglo veinte es un despliegue de maldá insolente ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue Y en un mismo lodo todos manoseados” Con este “Cambalache” nos sorprendía Enrique Discépolo en 1935, anunciando un mundo en que todos los valores y preceptos se verían alterados, donde “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. Todo es igual... Nada es mejor” Habría que preguntarse si el desorden mencionado es previo o consecuencia de la ausencia o deficiencia de leyes claras que determinen lo permitido y lo prohibido, lo posible de lo imposible, lo bueno de lo malo, o sea dificultades en la función paterna social. La función paterna tanto como la materna, recordamos, trasciende al género y a las personas que la ejercen, siendo que aunque en inicio es provista al individuo desde el exterior, a medida que evoluciona el psiquismo se incorpora como algo propio, como un aspecto importante del devenir del ser en sujeto, en tanto ser individual y social. Nunca como en la segunda mitad del siglo XX y comienzos del que estamos transitando, hemos sido atravesados por tantos cambios sociales y avances tecnológicos, inundados con información mediática de diferentes y simultaneas fuentes, que ponen en cuestión todas las estructuras individuales y sociales, la globalización que borra características regionales, proponiendo una identidad difícilmente alcanzable para los países mas relegados y dentro de ellos, muchos sectores medios se obligan a replantearse cada uno de los lugares y revisar los roles en ejercicio. No es lo mismo la mujer o la niñez concebida hace cien años, que la que se perfila como ideales actuales, no es igual el tiempo y el mundo del ferrocarril, que el del transporte aéreo, hay un abismo entre el intercambio epistolar, “el papiro y la pluma”, a los mail que inundan el espacio virtual en el presente. Así mismo, la maestra abusadora de hoy enturbia a la “segunda madre” de otras épocas, la policía corrupta salpica al confiable agente de la esquina, los divorcios sanguinarios atacan a las figuras paternas realzadas y contenedoras, gobernantes ineptos desdibujan ideales de igualdad y equidad. Tal vez un hecho que permanece constante son algunas conmemoraciones. Aunque inicialmente con fines comerciales, continúa agradando la idea de ofrendar un día a las personas que sostienen vínculos con nosotros, tales como el día del padre, la madre o el niño, celebrando a la persona y no a la función, materializando afectos a veces sin simbolizarlos... Quizás resultara oportuno esta fecha -como cualquier otra- para revisar que es esto de ser padre en las células primarias y autoridad en la sociedad total. Si los novedosos Test de ADN, resolverán efectivamente el atravesamiento de la paternidad, si es posible que cada cual transite por su cargo sin dejar huella, si es conveniente no tomar posición por temor a equivocarse o para no comprometerse, si el “no te metás” bordea incluso a las cosas que mas queremos, si nos resignamos a seguir agasajando al padre biológico o del que legamos el apellido, o iniciamos cada cual desde su sitio el camino de regreso hacia los verdaderos valores, respetando las diferencias y dignificando las funciones, confrontando así a Francisco Gorrindo; en Las Cuarenta de 1937: “Hoy no creo ni en mi mismo... todo es grupo, todo es falso, y aquel, el que está mas alto, es igual a los demás... Por eso, no has de extrañarte si, alguna noche, borracho, me vieras pasar del brazo con quien no debo pasar” .
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