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Promiscuidad - Un Subibaja evolutivo
El concepto que la hembra de las especies pueda evolutivamente estar inclinada a ser promiscua, aparentemente no es intuitivamente obvio, en especial para los hombres. El mismo Darwin asumió que las hembras eran monógamas y pasivas. Los estudios posteriores de selección sexual encontraron que los espermatozoides más fuertes y viables en los machos que compiten, determinan la selección sexual. Estos estudios sugirieron que los machos tienen mucho que ganar al copular con muchas hembras, mientras que, el beneficio para las hembras que se comportan en forma similar es escaso o nulo. No obstante, estudios más recientes encontraron que las hembras de las moscas de la fruta se benefician al copular con varios machos. Específicamente, la producción de espermatozoides y el tamaño del eyaculado fueron menores cuando se limitaba los alimentos, y las hembras copulaban repetidamente para obtener suficientes espermatozoides para fertilizar sus huevecillos. Aunque los machos de las moscas de la fruta copulan con cualquier hembra que se encuentren, las hembras copulan solo con la frecuencia necesaria para mantener un abastecimiento de espermatozoides lo suficientemente grande para mantener la fertilidad de los huevecillos durante varios días. Las hembras no utilizan los espermatozoides muy eficientemente; por ende, algunos de sus huevecillos no se fertilizarán, si no copulan en forma regular para reabastecerse de espermatozoides. -De las moscas a los vertebrados... El estudio de la promiscuidad dio un vuelco vertebral en 1988, cuando se dieron a conocer los resultados de un estudio de 14 años con pájaros carboneros hembras de corona negra, quienes ejecutaron copulaciones “extrapareja”, es decir, hembras que engañaron a sus parejas. Algunas de estas copulaciones “extrapareja” ocurrieron dentro del territorio del otro macho, lo que sugiere que la hembra, deliberadamente, buscó el sexo ilícito. Y cada copulación ilícita se dio con machos que habían sido dominantes sobre la pareja de la hembra coqueta el invierno anterior. Por lo tanto, pareciera que las hembras estaban buscando espermatozoides más fuertes y de mejor calidad y esto sugiere que las hembras podrían ganar algo al buscar actividades extrapareja. Un estudio con alionines azules también demostró que las aves hembras iniciaron copulaciones extrapareja y paternidades extrapareja. Otros estudios también encontraron que las hembras controlaban la cantidad de parejas sexuales, con lo que se empezó a derrumbar gravemente el mito de la hembra renuente y pasiva. -...a los seres humanos En forma global, estos estudios apoyan la idea que las hembras sí ganaban algo con la promiscuidad. Además, si las hembras promiscuas dejaban más descendientes que aquellas hembras que no eran promiscuas, entonces podía inferirse que la presión de selección sexual en las hembras podría ser mucho más importante de lo que se había pensado. No es sorprendente que los investigadores empezaren preguntándose por qué las mujeres podrían tener varias parejas sexuales. Inicialmente, hubo dos alternativas obvias: las mujeres pueden cambiar sexo por recursos (dinero, alimentos, una casa, cuidados paternos o fecundidad) o, para mejorar la calidad genética de sus hijos. Es decir, hay beneficios directos, los que la mujer obtiene para sí misma, y beneficios indirectos o genéticos, los que obtiene para sus hijos. -El beneficio directo de la fecundidad Las mujeres con frecuencia han mostrado una promiscuidad adaptativa. Por ejemplo, un cirujano que se preparaba para realizar una vasectomía en un hombre con tres hijos descubrió que el hombre ya tenía una deformidad, que le hacía azoospérmico. Por lo tanto, no era posible que hubiera embarazado a su esposa; los hijos no eran suyos. De hecho, hay informes de comadronas que han contado que algunas mujeres, a punto de dar a luz, les han confiado que: “Ojalá no se parezca a su verdadero padre.” Así mismo, un estudio que siguió los destinos de 17 mujeres casadas con hombres azoospérmicos que intentaban ser fecundos con tratamientos especiales encontró que en el 23% de los casos, las mujeres quedaron encinta antes de recibir ningún tratamiento; subsecuentemente, admitieron haber tenido relaciones sexuales extramatrimoniales. El autor del informe sugirió que este hallazgo podría reflejar las largas listas de espera de mujeres que buscan un donante para inseminación. Por otra parte, el resultado es exactamente lo que se pronosticaría si las mujeres estuvieran mostrando una conducta de tipo adaptativo. -De vuelta a las aves En una historia paralela, un grupo de investigadores vasectomizó a una serie de mirlos de ala escarlata, que son territoriales, cuyas parejas hembras posteriormente pusieron huevos fértiles con la ayuda de machos vecinos intactos. No es sorprendente que sea bastante común la idea que las hembras copulan con varios machos, por si acaso su pareja es infértil. Pero la evidencia para esta idea es incierta. Varios estudios de aves proponen que el aseguramiento de la fecundidad podría ser una razón por la cual las aves hembras buscan las copulaciones extrapareja. Por ejemplo, un estudio de parentesco en gorriones domésticos encontró que las nidadas que incluían crías extrapareja también tendían a tener huevos que no empollaban. De los huevos que no empollaban, la mayoría fueron fertilizados, pero el embrión había muerto. Esta observación ciertamente no apoya la idea que las hembras gorriones tienen copulaciones extrapareja con fines de fecundidad. -¿Una búsqueda de compatibilidad genética? Sin embargo, sí sugiere que los embriones murieron por una serie de razones, como la posibilidad de que el macho y la hembra fueran genéticamente incompatibles. Por ejemplo, se sabe que existe la incompatibilidad genética en los seres humanos, lo que se pone en evidencia con los abortos espontáneos de embriones muy jóvenes cuando los padres tienen el mismo haplotipo HLA. Por ende, las hembras gorriones promiscuas que se mencionaron antes podrían haber copulado con otros machos con el fin de encontrar una pareja genéticamente compatible. Entre las marmotas de las praderas, una especie altamente social, por lo general las hembras copulan con varios machos durante su única tarde de celo. Sus camadas con frecuencia incluyen crías de múltiples padres. Las hembras que copularon con un único macho tuvieron una probabilidad de embarazo y parto del 92%, mientras que las hembras con parejas múltiples quedaron encinta y produjeron una camada en el 100%. Esto sugiere fuertemente que tener varias parejas sirve como un seguro de fecundidad. Más impresionante aún es el hecho que las hembras que copularon con varios machos produjeron camadas más grandes. Un investigador considera que no es probable que estas hembras hayan ovulado más numerosamente, por lo que este efecto ha de tener otra causa. De nuevo, la compatibilidad genética brinda una explicación. Las marmotas de las praderas hembras con una cantidad mayor de parejas, podrían tener una mayor probabilidad de adquirir espermatozoides que sean compatibles con sus óvulos. Por lo tanto, entre más parejas tenga la hembra, más crías producirá. -Descifrando los beneficios indirectos En aquellos casos en que pareciera que las hembras no adquieren beneficios directos para ellas, a cambio de la copulación con más de un macho, podría ser que sus hijos disfruten de los beneficios genéticos. Hay algunos cuantos de estos beneficios posibles: 1) las mujeres copulan con diferentes hombres para minimizar sus posibilidades de ser fertilizadas por un hombre incompatible; un ejemplo obvio es la depresión endogámica. Además, hay conflictos genéticos incompatibles dentro y entre el núcleo y el citoplasma. Tales conflictos hacen que los genomas sean entidades dinámicas y evolutivas y este estado de flujo genómico aumentará la probabilidad de que los genes de una persona sean incompatibles con los de su pareja; y 2) las mujeres se ven atraídas hacia los hombres atractivos, con el fin de producir hijos atractivos que, a su vez, tendrán éxito en la reproducción al atraer, supuestamente, una mayor cantidad de parejas potenciales. Con base en este escenario, es posible hacer varios pronósticos. Una mujer que recibe genes de viabilidad de una pareja más atractiva, fuera de su pareja, tendrá hijos ilegítimos que tienen mayores probabilidades de supervivencia que sus hijos legítimos. Pero si no hay diferencias en la viabilidad de los hijos de distintas parejas, podría ser que la atractividad sea el beneficio genético resultante. Si así fuera, entonces los hijos ilegítimos podrían ser más atractivos para las mujeres, en comparación con los hijos legítimos. -Beneficios de viabilidad - compatibilidad Entonces, ¿cuáles genes conferirían beneficios de viabilidad y compatibilidad? Los genes que protegen contra los patógenos confieren un posible beneficio. Por ejemplo, un estudio del complejo mayor de histocompatibilidad (CMH) en ratones encontró que las hembras que vivían en el territorio de un macho cuyo CMH era similar al de ellas, tenían una mayor probabilidad de copular con otros machos, especialmente aquellos con un CMH diferente. Un CMH más variado supuestamente podría ofrecer una resistencia más eficaz contra los patógenos. Y puesto que los ratones pueden distinguir entre las cepas con distintos CMH, por tener orina con olores diferentes, aparentemente las hembras pueden elegir con precisión sus copulaciones extrapareja, para una ventaja inmunológica mejor. Si esto fuera cierto, entonces este ejemplo demuestra un caso en el cual las hembras pueden decidir sobre la compatibilidad de su pareja, simplemente con base en el aroma. -CMH en los seres humanos Es interesante la evidencia que señala que los olores corporales también podrían mediar en el impacto del CMH en la elección de parejas entre los seres humanos. No obstante, no está claro si la elección de los hombres con ciertos atributos del CMH, por parte de las mujeres, está dirigida a evitar la endogamia o si es parte del proceso de obtener beneficios genéticos para los hijos. Otros estudios sugieren que, en algunos casos, las mujeres podrían discriminar entre los hombres al publicitar qué “tipo” son, por ejemplo, en la selección del CMH mediante el olor. Pero en ausencia de tales señales, las mujeres podrían beneficiarse en forma máxima al copular con varios hombres y permitir que su propio tracto reproductor descifre cuáles espermatozoides son compatibles y cuáles no. -Beneficios vs. costos de la promiscuidad A pesar de la impresión de que las hembras se benefician sin reservas con la poliandria, la promiscuidad en las especies monógamas o no confiere beneficios o impone costos a las hembras. Aun en las especies en donde la poliandria es rutinaria, tal comportamiento femenino simplemente puede ser un intercambio entre costos y beneficios. Por ejemplo, el riesgo más aparente en la poliandria humana es contraer enfermedades de transmisión sexual, tales como el VIH. Tal ocurrencia podría comprometer el éxito reproductivo en toda la vida, tanto de las hembras como de los machos, por lo menos en el corto plazo evolutivo. Sin embargo, con el tiempo, los chimpancés promiscuos se han tornado relativamente inmunes a su forma de VIH. En forma global, pareciera entonces que las hembras no son participantes pasivas en la reproducción sexual. -Un subibaja evolutivo A pesar de lo anterior, la selección sexual actúa más intensamente en los machos que en las hembras. Mas importante aun, los machos, que tienen muchos más espermatozoides que las hembras tienen óvulos, poseen un potencial reproductivo mucho mayor que las hembras. No obstante, entre las especies con fertilización interna, el tracto reproductivo femenino fue diseñado por la evolución en forma tal que permita que los óvulos femeninos se enfrenten a la ventaja numérica abrumadora de los espermatozoides masculinos. De hecho, las investigaciones han demostrado que los atributos reproductivos de hembras y machos coevolucionaron, es decir, cada uno de ellos evolucionó como respuesta a la presión del otro. Cuando los machos coercen a las hembras para que copulen, las hembras desarrollan estrategias para hacerle frente, tanto conductuales como psicológicas. Por ejemplo, cuando las hembras evolucionan tractos reproductivos largos y retorcidos, para regular la captación de los espermatozoides, los machos responden evolucionando espermatozoides más largos. Entonces, en vez de que exista una lucha entre los sexos, pareciera que lo que hay es la interacción sexual que ocurre como parte de un proceso coevolutivo. En tales casos, no es obvio que uno u otro sexo pueda ser un ganador claro. Y aunque en un momento dado un sexo podría tener una ligera ventaja de control sobre el otro, la batalla de los sexos en realidad es un subibaja evolutivo, sutil, sofisticado e inevitable.
Centaurus, Volumen 4. Número 4
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