El sistema inmune tiene como función distinguir entre lo propio y lo no propio, esto se lleva a cabo mediante componentes divididos entre inmunidad humoral y celular. Los elementos más importantes del sistema inmune son los glóbulos blancos. Un tipo de glóbulo blanco son los linfocitos B cuya función es producir anticuerpos específicos para un antígeno determinado. Otra clase son los linfocitos T que atacan directamente al as células intrusas o estimulan una respuesta de otras células. Las células T citotóxicas responden a antígenos específicos dando protección antiviral y antitumoral.
Otro clase de glóbulos blancos son células que se encuentran en la sangre periférica y que son llamadas Natural Killers (NK), actúan de modo similar que las T citotóxicas pero no necesitan tener un contacto previo con el antígeno, atacan principalmente a células tumorales y se correlacionan negativamente con la progresión del tumor, cunado este crece se halla menor cantidad de NK.
El estrés psicológico alteraría la función inmune porque en esta situación el organismo se prepara para la lucha o la huida. La sangre que transporta glucosa, fuente principal de energía del organismo, y oxigeno es desviada de los órganos no esenciales para ejercicio físico, también se aplazan las actividades fisiológicas que no comportan un beneficio inmediato, como la síntesis de proteínas, necesarias entre otras cosas para la mitogenesis de células T, NK y CD8. Cuando la situación de estrés es crónica la disminución de estas es significativa, dejando al organismo desprovisto de defensas para actuar ante virus o ante células tumorales.

Dr Alfredo R. Herman

Lic. Corina Estrin