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La piel es definida como un medio de comunicación y contacto del individuo con el medio. Es la envoltura del cuerpo, la cobertura cuya función es la protección del organismo ante los estímulos del mundo exterior.
Desde esta definición de piel podemos caracterizar diferentes trastornos. Los trastornos debidos a la vasoconstricción de la piel se presentan como: palidez crónica, debida a la vasoconstricción crónica localizada especialmente en la cara, cuyo correlato psicológico podría ser la expresión del sufrimiento en personalidades masoquistas.
Luego podemos nombrar al enrojecimiento, debido a una labilidad vasomotora, ligada a estructuras fóbicas de la personalidad, a personas temerosas de demostrar sus sentimientos, que los manifiestan poniéndose coloradas.
Y por último podemos nombrar a los sudores profusos o hiperhidrosis causados por diferentes emociones, se presenta frecuentemente culpabilidad, y lo obligan a desarrollar prematuramente sus decursos dando lugar a un estado psicológico como de incapaz de simbolizar, y solo puede comunicarse a través de su cuerpo.
Hablaríamos aquí de un simbolismo preverbal donde la comunicación simbolica o por medio del lenguaje se vería imposibilitada Otra forma de considerarla es como un mecanismo autopunitivo o sustituto de masturbación. Por último debemos decir que el significado simbólico de su localización generalmente resulta difícil de determinar. Otro trastorno de la sensibilidad es la urticaria, erupción caracterizada por la aparición mas o menos rápida de ronchas blancas o rojizas acompañadas de una comezón intensa, cuya vasodilatación es análoga
a la que se observa después de recibir golpes. Desde el punto de vista psicológico la podemos encontrar en personas con rasgos histéricos y frecuentemente implicadas en un conflicto triangular. Además podemos decir que se traduciría corporalmente un sentimiento de sufrir malos tratos. Podemos hablar de un tercer trastorno como la tricotilomania que es una dermatitis provocada por el propio sujeto durante el sueño, se presenta como agresividad dirigida contra el propio yo corporal. Después tenemos a la dermatitis atópica que se la relaciona con sentimientos de hostilidad y depresión; con emociones reprimidas y de ansiedad,
rabia y miedo. La psoriasis, se caracteriza por presentar alteraciones de la inmunidad celular en cuyo desencadenamiento participan conflictos intrapsíquicos.
Está relacionada a pérdidas, separación o decepción de sí mismo. Por último nombraremos la neurodermitis atópica cuya manifestación es precoz y su causación se debe a factores genéticos.Es muy importante tener en cuenta que el síntoma psicosomático dermatológico es el resultado de una cadena de factores precipitantes de los que se conocen solo algunos eslabones.
Dr. Alfredo R. Herman
Lic. Corina Estrin
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