Conductas de riesgo:
  • Actitudes raras frente a la comida.
  • Discusiones o excusas a la hora de comer.
  • Preocupación excesiva por el peso, el talle,
  • la balanza, el centímetro, etc.
  • Largos períodos frente al espejo.
  • Comidas distintas del resto.
  • Utilización de alimentos diet.
  • Comer a escondidas.
  • Vergüenza de comer frente a otros.
  • Contar calorías de los alimentos.
  • Dietas a repetición, a veces ayunos.
  • Consumo de productos "naturales adelgazantes".
  • Saltear y achicar porciones de alimentos.
  • Hiperactividad.
  • Cambios bruscos de humor.
  • Relaciones sociales condicionadas al peso.
  • Aislamiento.

Lo que no debemos olvidar:

  • Que en Argentina se registra un notable aumento de los casos de consulta y un descenso progresivo en la edad de afección.
  • Que 1 de cada 10 adolescentes argentinos padece bulimia o anorexia.
  • Que estas enfermedades tienen un origen psicológico, que se traduce en un temor incontrolable a engordar.
  • Que 9 de cada 10 adolescentes con trastornos alimentarios son mujeres.

(Fuente: Consejo Nacional de la Mujer)


Es importante diferenciar enfermedad de quien la padece, anorexia, bulimia y otros desórdenes alimentarios, no igualan a las personas, sino que cada una debe ser comprendida a partir de su historia, de las redes familiares y sociales que la sostienen o más aún de la forma en que éstas, al igual que su cuerpo físico, se han ido deteriorando con el correr del tiempo.



Lic. Alejandro Van Oostveldt
Director de ABORDAJES