Salud mental & Psicoanįlisis

  Carlos Berguer: Partiendo de su afirmación -formulada en San Pablo en 1989- de que ?la salud mental es el orden público?, le pregunto si Ud. cree que es posible la participación del psicoanálisis, a través de los psicoanalistas, en una política de salud mental.
Jacques- Alain Miller: Pienso que en varios países el aparato del Estado se beneficia con la existencia de psicoanalistas, en la medida en que muchos pacientes que éstos atienden en la práctica privada se encontrarían internados o dependientes de subvenciones públicas si no tuvieran la posibilidad de ir al analista. Considero que la práctica analítica alivia las finanzas del Estado y esto es algo que hay que hacer entender a las autoridades. Si los analistas faltan en su lugar para acoger en particular a la histeria ésta se aloja en otros lugares, los menos adecuados, y con su capacidad identificatoria circula especialmente dentro de los hospitales y centros de salud. Por lo tanto pienso que, más que por el interés del psicoanálisis -que no tiene que importar particularmente al hombre de Estado- dejar ejercer o darles un lugar a los analistas redunda en el interés de la buena administración de las finanzas de la nación.

  Continuando con esta idea, ¿cuál piensa Ud. que sería el mejor destino para aquellos sujetos no histéricos? Es decir: ¿dónde alojar entonces al paranoico?

  Creo que hay muchas profesiones y ocupaciones que dan lugar al paranoico. La paranoia -en una dosis no excesiva- favorece la creatividad. Se encuentra en las Artes, en la Política, en la    Universidad... y sin los paranoicos la Cultura no sería lo que es. Si se debe dar un diagnóstico de Jean Jacques Rosseau, el espíritu más profético de su época (lo que siempre es difícil cuando se trata de un escritor, o sea alguien que ha logrado sublimar su síntoma), este es claramente el de paranoico.
  Hay que respetar el lugar del paranoico en la Cultura en la medida en que esto no se torne nefasto. Con respecto a los paranoicos que no logran esa sublimación exitosa, hay algunos que se pueden beneficiar con entrevistas con una persona que sepa las cosas del psicoanálisis... sin que sea un análisis, con prudencia y, diría, no en un consultorio privado. Conozco experiencias muy exitosas en Francia, Centros de orientación psicoanalítica vinculados con un hospital psiquiátrico donde la gente puede ir y ser escuchada por un colega psiquiatra o psicólogo que tiene una formación analítica. Para un cierto tipo de sujetos psicóticos ese es un encuadre que da más respaldo que el simple consultorio privado. Por supuesto que hay condiciones en que no hay que retroceder frente a la internación. La utopía de Basaglia, que ha tenido gran repercusión, como punto de partida con buenas intenciones, es -pienso- un punto terminado de la experimentación psiquiátrica.

  Quedan entonces marcados campos diferenciados. Considerando su axioma ?no hay clínica sin ética?, ¿diferentes clínicas configuran éticas diferentes?
Por supuesto. El analista no tiene la responsabilidad de un jefe de hospital, ni la del contador de la nación ni la del gobierno o un ministro. Cada uno tiene su responsabilidad, sus derechos y sus deberes.

  Esta es una las grandes problemáticas de la actualidad, la que incluso ha sido tratada en su Seminario con Eric Laurent. En términos de la Comunidad se habla habitualmente de la ética de la política. Tal vez habría que pensar en términos de políticas de la ética. Volviendo a la pregunta anterior, ¿cómo cree Ud. que podría instrumentarse una política?

  El responsable de la política francesa en la segunda parte de la Primera Guerra Mundial, Georges Clemenceau -quien fuera nombrado Padre de la Victoria Francesa-, dijo una vez que ?la guerra es algo demasiado importante para ser dejado a los militares?. Puede ser que la política sea una cosa demasiado importante para ser dejada a los políticos. Yo no lo creo. Lo que quería decir Clemenceau es que en la guerra los militares debían obedecer a los políticos civiles. En una democracia no hay instancias más elevadas que las de los responsables políticos elegidos. De tal manera que no creo que se pueda devolver su responsabilidad a otros, a otro Cuerpo. Hay otra posición bien conocida: la de los Consejeros del Príncipe, expertos de todo tipo que vienen, supuestamente, a ayudar con su competencia a la decisión política. Expertos económicos, médicos, etc...
  Debo decir que el papel de experto psicoanalítico no me conviene, nunca me apeteció. He podido cruzar el camino de algunos hombres políticos, muchos de ellos amigos, pero nunca he deseado ni ocupado el papel de Consejero a partir de la experiencia analítica. Puede ser que sea una cuestión de gusto personal, pero el psicoanálisis es una cuestión de una persona con otra, como una entrevista bien hecha... Son otros fenómenos cuando se trata de una muchedumbre, aunque esos fenómenos se esclarecen por la experiencia analítica, pero para su tratamiento el método psicoanalítico en si mismo, directamente aplicado, no sirve. Ya es bastante para los analistas gestionar sus propios grupos. Donde hay una colectividad ya se embrollan en eso... a veces se pelean como locos, se dividen, y a veces son necesarios muchos esfuerzos para lograr que se hablen.

  Ud. viene de un acercamiento con Horacio Etchegoyen ¿Cuál es el alcance que le otorga a esto dentro del movimiento psicoanalítico internacional? ¿Cree que sería posible también un acercamiento a otros campos como las neurociencias, la psiquiatría biológica?

  Las ultimas noticias que nos llegan desde las neurociencias es que parece que han descubierto que favorece el mejor desarrollo neuronal del niño el hecho de que se le hable apenas nacido, y que se le dirija sonrisas, miradas... cosa que un robot no podría hacer. Si eso es lo que enseñan las neurociencias, son perfectamente, no sólo compatibles con la enseñanza de Lacan, sino que también constituyen casi una prueba experimental de lo enunciado por él. Es también una cosa de buen sentido. Mi esposa, apenas nacida nuestra primera hija, efectivamente, le hablaba, interpretaba cada sonido de la niña que parecía desde los primeros días casi responder por un ritmo de la voz. No creo que mi esposa lo haya hecho porque es hija de Lacan, lo hacia en relación al deseo que tenía por esta niña... Ahora lo descubren las neurociencias fundamentándolo de manera científica. Vamos a ver nuevos tratados de cómo criar un niño a partir de eso. Si los norteamericanos necesitan un tratado científico para recuperar el deseo... bien!

  Con respecto la venida de Horacio Etchegoyen a las Jornadas de la Escuela de Orientación Lacaniana, no puedo prever la repercusión que eso tendrá. Sé que en ese momento fue un gran placer y un gran honor verle, y que los asistentes tuvieron el sentimiento de asistir a un momento histórico. Un evento histórico, si bien también se puede conocer en el momento mismo, se conoce après - coup. Creo que ha sido un paso, una contribución personal, original... de una persona en verdad excepcional, a la salud mental de los psicoanalistas. Él ha mostrado con su ejemplo que podía venir él solo, ex Presidente de la IPA, en medio de ochocientos lacanianos, y salir no corrido sino bajo el aplauso general. Es una bella escena que quedará en la memoria de todos.