La terapia de pareja
El terapeuta de pareja deberá admitir que su función está más emparentada con el arte que con la ciencia. El terapeuta es un mediador, no un árbitro. No arbitra soluciones, media entre dos personas en conflicto descodificando los mensajes recíprocos que constituyan malentendidos, ya sean verbales o no verbales; propende a mejorar la comunicación entre ambos poniendo de manifiesto las fantasías acompañantes en cada uno de ellos, puntualizando, sobre todo, aquello que tenga que ver con culpas, resentimientos, escamoteo de la realidad en cuanto a sus verdaderos sentimientos y proyectos, y finalmente devuelve a la pareja la responsabilidad de tomar sus propias decisiones.
Dr. Carlos J. Bianchi
Carlos J. Bianchi es médico psiquiatra y psicoterapeuta.
Desde comienzos de la década del 60 indaga y reflexiona sobre la problemática de la pareja. A esto y a la coordinación de grupos terapéuticos ha dedicado gran parte de su tarea profesional.
Ha publicado dos libros que han sido presentados en distintos medios y que han sido el tema de sus frecuentes charlas: La pareja, un delicado equilibrio y La pareja un delicado equilibrio 2ª parte ambos editados por Editorial Corregidor y es de próxima publicación un tercero.
El siguiente relato, aún inédito, es una muestra de su prosa fluida y realista.
Un comienzo singular
Caminaba luciendo su femenina figura por el microcentro, iba atareada, era la hora de cierre de bancos.
Escuchó una guarangada y se dio vuelta para increparlo. Se sorprendió, por que no lo vio guarango, entonces le dijo:
- ¿De verdad querés hacerlo?
Él, algo turbado le respondió que sí.
- Me desocupo a las nueve, si te duran las ganas podés pasar a buscarme - , y le dio la dirección. Esa noche a esa hora se encontraron en una esquina.
- Bueno vamos - le dijo - no tengo demasiado tiempo.
A las nueve y media estaban en el cuarto de un hotel. Ella salió del baño completamente desnuda. Era hermosa. Él totalmente vestido no se había movido desde que entraron a la habitación.
- ¿Qué te pasa, además de guarango sos tímido?
- Es que me sorprendés, no esperaba que actuaras de este modo.
- ¿Se te fueron las ganas?
- Para nada, pero es que no sé como sigue esto.
- ¿Qué querés, escribir una novela? Esto es nada más que esto, lo hacemos y punto.
- ¿ Y después?
- Después veremos...
- Yo no soy un guarango. Lo que te dije me salió del alma y vos no sos una mujer cualquiera... no entiendo, quisiera saber al menos tu nombre.
- Lo que dijiste en la calle no se lo dijiste a mi nombre, y ahora desvestite que yo también tengo ganas. Los diálogos profundos y las justificaciones las podemos tener en otro momento y en otro lugar, si fueran necesarios.
- Al menos decime... ¿Sos casada?
Sí, estoy casada con la vida, con una vida comprometida y apasionada, y estoy divorciada de la hipocresía y de los discursos, y ahora y aquí la vida somos nosotros, en esta habitación vos sos todo para mí y yo soy todo para vos. ¿te decidís o querés que me vista?
Se amaron con desenfreno.
La relación entre ellos perduró mucho tiempo, fue una relación honesta y feliz. Cumplieron con una sola consigna: decirse siempre lo que sintieran, sin acomodar los sentimientos a las conveniencias. El final de la historia no tiene importancia, los nombres tampoco. Lo curioso fue el comienzo.
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En el amor existen comienzos promisorios que terminan en decepciones, y comienzos desaconsejables que alcanzan una dicha duradera. Nada es seguro. Ni lo uno ni lo otro.
Lo importante es animarse a arriesgar en la más excitante y maravillosa aventura que la vida le concede al hombre: La aventura de amar.
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25 de Mayo 1639 - Vicente López Teléfono: 4796-9195
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