No puedo hablar en público!!!!!!

Acerca de la fobia social, ansiedad social o ansiedad de desempeño.

¿Qué es la "fobia social"? En principio se podría definir como un "temor acusado y persistente por una o más situaciones sociales o actuaciones en público en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. El individuo teme actuar de un modo (o mostrar síntomas de ansiedad) que sea humillante o embarazoso"*.
Muchas veces nos vemos envueltos en situaciones como las descriptas, ya sea por cuestiones laborales (como exponer algún proyecto), de aprendizaje (dar una lección), o incluso situaciones informales (por ejemplo una reunión). Cualquiera puede llegar a sentir cierta incomodidad, nervios, hasta incluso ansiedad; se podría jugar allí el "¿qué pensarán de mí?, ¿aprobaré el examen?, voy a parecer tonto, etc." Esto no se debe confundir con el temor a subirse a un escenario, a actuar o con la timidez común. Si en esas ocasiones se sienten síntomas de angustia tales como palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de ahogo, sensación de atragantarse, opresión o malestar torácico, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad, mareo o desmayo, y esto se vuelve algo recurrente, inmanejable y produce una interferencia significativa en las actividades, se puede hablar de fobia social. En los niños puede manifestarse con llanto, berrinches, inhibición o retraimiento.
Este trastorno provoca que se comiencen a evitar las situaciones temidas llevando a un progresivo aislamiento. Obviamente, según la actividad que deba desempeñarse, esto se hará más o menos evidente. Además, suele producirse un círculo vicioso donde se comienza a anticipar la idea de que "le va a ir mal", esto mismo provoca el desencadenamiento de los síntomas por lo que realmente la cosa termina mal, y así sucesivamente.
Hoy en día, son múltiples las exigencias sociales, tanto para niños como para adultos, y se hace difícil responder a ellas. El trabajo es arduo. Hay malestares inevitables. Sin embargo, tratar de lograr una "adaptación forzada" a la realidad podría conducir hacia un sentimiento de "vacío de la existencia" donde queda poco lugar para cuestionar y cuestionarse.
Pero quedan cosas por hacer, por pensar, por decir. Freud lo ha definido sabiamente; dice algo así: "Adelantamos mucho si conseguimos transformar la miseria neurótica en un infortunio corriente, de esto es más fácil defenderse". No quedar aplastados por la sensación de agobio, intentar romper lo que aparece como "sin salida", horadar el "yo soy así, qué voy a hacer", eso cristalizado, inmóvil, porque allí se esconde un sufrimiento que se transforma en impotencia, que va más allá del "infortunio corriente" y tras su sombra se desvanece lo propio, lo singular, el deseo.


Lic. Alejandro Marquez