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No resulta fácil definir con precisión qué es la psicología, así como tampoco, delimitar su objeto de estudio.
La psicología llega muy tarde a estructurarse como campo científico. Como todas las ciencias se separó muy gradualmente de la filosofía conservando con ella, no obstante, muy diversos y estrechos lazos.
Desde sus comienzos, la psicología, como ha sucedido con casi todas las ciencias, tuvo que enfrentarse a muchas resistencias y desconfianzas para ser aceptada en el marco de los descubrimientos y adquisiciones científicas de la sociedad.
Wundt (1832-1920) fue el fundador de la psicología como ciencia independiente con un objeto de estudio: la conciencia humana, entendida como un conjunto de sensaciones, imágenes y sentimientos; y con un método propio: la introspección, es decir, la auto-observación realizada en una situación experimental, bajo el control de un experto. La mayoría de los psicólogos de su época estudiaban así los componentes elementales de la vida mental consciente (o conciencia) de los individuos, así como la relación entre estos elementos utilizando la mencionada introspección puesto que el contenido de la misma conciencia sólo podría ser experimentado por uno mismo.
En 1879, Wundt fundó en Leipzig el primer laboratorio de Psicología Experimental, demostrando que podía ser estudiado científicamente el modo de funcionamiento de la mente humana.
Este panorama homogéneo y coherente de la psicología, pronto se derrumbaría a causa de tres revoluciones teóricas de muy distinto origen. La unidad de esta joven ciencia no ha sido recompuesta todavía.
La primera gran revolución que afectó a la recién nacida Psicología Científica, la ocasionó Darwin con su teoría de la Evolución de las especies animales. Con Darwin empieza el estudio moderno del instinto, incluido como cualquier otra conducta de adaptación al medio ambiente. En este contexto, si la conciencia debe ser estudiada, seria en relación con la función instintiva que prestaba a la supervivencia del individuo. William James, por ejemplo, adoptando parte de estos nuevos descubrimientos, comenzó a estudiar la conciencia desde una perspectiva funcional, es decir, desde el punto de vista de su utilidad biológica. Konrad Lorenz, "padre" de la Etología moderna, ha sido uno de los investigadores actuales más fructíferos que han continuado la senda abierta por Darwin. (Etología es la ciencia que estudia las conductas animales). Descubrió el mecanismo que denominó "imprinting", (impronta) término que traducido del inglés quiere decir más o menos impregnación. Es el mecanismo responsable del reconocimiento y apego temprano de las crías a la figura de los congéneres, generalmente la madre. Lorenz, logró que los patitos recién salidos del cascarón le siguieran a todas partes a él, como si fuese su madre al exponerlos desde su nacimiento a una figura descollante -que en circunstancias naturales sería la madre- distinta de la habitual: él mismo.
La segunda gran revolución metodológica y teórica fue la iniciada por Pavlov. Si Wundt había definido la psicología como «ciencia de la conciencia» y le había dado un método obligado: la introspección, Pavlov pasó a estudiar las acciones y respuestas observables de los organismos con un método de observación objetiva como cualquier otra ciencia natural.
Cuando Pavlov estaba investigando con perros la fisiología de la digestión, se encontró con un fenómeno muy interesante que ya había sido observado antes por otros experimentadores: el perro no producía saliva sólo con la comida dentro de la boca -reacción ya conocida- sino ante otros muchos estímulos tales como la visión del alimento, los pasos del experimentador acercándose con la comida, etc. La primera reacción era un fenómeno fisiológico corriente: el hecho «producción de saliva» por el estímulo de la comida en la boca se explica por conexiones fijas del sistema nervioso. Es una respuesta innata o reflejo incondicionado. Pero la segunda clase de reacciones se escapaba de estas explicaciones fisiológicas. Eran hechos nuevos que podían ser llamados provisionalmente «reacciones psíquicas», respuestas condicionadas o reflejos condicionados.
La tercera gran ruptura con la psicología de Wundt provino de la práctica psicoanalítica protagonizada por Freud (1B56-1939): ¿cómo iba a ser la psicología la ciencia de la conciencia, si como cada día era más evidente al enfrentarse en clínica al tratamiento de las histerias y de otros trastornos mentales, había procesos psíquicos inconscientes extremadamente importantes". La coherencia de la teoría Freudiana exigía que se encontraran manifestaciones del inconsciente en las personas normales además de en los pacientes neuróticos. Freud encontró tres tipos de estas manifestaciones en el individuo sano:
Los lapsus o actos fallidos, que ocurren cuando una persona, se propone hacer una cosa que entra en conflicto con otra reprimida inconscientemente y hace involuntariamente la que deseaba y había reprimido, o se inhibe y no recuerda lo que se proponía decir o hacer.
Los sueños, en cuanto expresión de deseos inconscientes, que se reprimen o no se manifiestan durante la vigilia.
Por último, los chistes; la risa explosiva que provoca el chiste se debería a que a través de la comprensión de los deseos reales expresados por los personajes protagonistas liberamos nuestros propios deseos inconscientes, inconfesables socialmente.
Podríamos decir, a modo de resumen, que la psicología estudia a los seres humanos desde un ángulo o enfoque particular: la conducta en sus más altos niveles de integración y desde sus diferentes áreas de expresión: (área de la mente, área del cuerpo y área del mundo externo). La psicología no es la única ciencia que estudia al hombre, y por lo tanto, comparte su objeto de estudio con otras ciencias; sin embargo, es importante partir de la afirmación de que la psicología estudia, o debe estudiar, seres humanos reales y concretos, desde una concepción científica del hombre.
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