?...Poco después de llegar a la Facultad, me diagnosticaron esclerosis lateral amiotrófica (ELA), o enfermedad de las neuronas motrices, los médicos no pudieron prometerme curación ni asegurarme que no empeoraría. Al principio la enfermedad progresó con bastante rapidez. Parecía no tener sentido trabajar en mi investigación, puesto que no esperaba vivir lo suficiente para acabar mi doctorado, ...Lo que realmente marcaba la diferencia era hallarme prometido con una chica llamada Jane, a quien conocí en la época en que me diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica. La ilusión me proporcionó algo por que vivir... Saber que padecía una enfermedad incurable que probablemente me mataría en unos pocos años fue un gran choque emocional. ¿Cómo podía sucederme una cosa semejante? ¿Porqué iba a quedar eliminado de ese modo?... Los médicos me dijeron que regresase a la Facultad ...pero no estaba haciendo grandes progresos ... y en cualquier caso, quizá no viviría lo suficiente para concluir el doctorado. Me sentí en cierto modo un personaje de tragedia. ...poco después de salir del hospital soñé que iba a ser ejecutado, y de repente comprendí que eran muchas las cosas valiosas que podía hacer si fuese indultado.... Pero la muerte no sobrevino. Y aunque sobre mi futuro se cernía una nube, descubrí sorprendido, que disfrutaba de la vida más que antes. Comencé a progresar en mis investigaciones, me comprometí, contraje matrimonio y obtuve una beca de investigación....He padecido durante casi toda mi vida de adulto una enfermedad de las neuronas motrices. pero eso no me ha y impedido tener una familia maravillosa y alcanzar el éxito en mi trabajo. Y ello gracias a la ayuda que recibí de mi esposa, de mis hijos y de un gran número de personas e instituciones. Tuve la suerte de que mi afección progresase más lentamente de lo que es habitual. Revela que jamás hay que perder la esperanza.? Stephen Hawking, profesor de matemáticas en la Universidad de Cambridge, considerado uno de los más grandes físicos teóricos del mundo.

Irma Acuña