Cuando la pérdida no es depresion.

 

El desapego, un camino ...

Las pérdidas significativas nos vuelven distintos. Algo ha concluido y algo comienza.

Debemos aprender a convivir con lo que no se puede cambiar, es cierto, pero no como una suerte de resignación, sino como convicción que apunte a la búsqueda de nuestro crecimiento espiritual.

Ese crecimiento está ligado a la capacidad de superar de manera constructiva nuestras pérdidas. Un obstáculo frecuente en este difícil y responsable camino es el “apego”, entendiendo como tal al egocentrismo que nos ubica como protagonistas únicos del dolor, sometiéndonos a la tiranía a la que pretende condenarnos el pasado, y a asumir un rol de víctima, que es una forma de chantaje hacia los demás, reclamando de ellos su permanente consideración y cuidado. El desapego, como posible y saludable camino, no significa olvido ni tampoco desamor, es en cambio la posibilidad de crear un espacio entre el dolor por la pérdida y el seguir llevando adelante nuestro propio proyecto de vida.

La superación del duelo se manifiesta por 1) la capacidad de recordar sin caer en el sufrimiento y la queja permanente, y 2) el poder abrirse a nuevas relaciones y aceptar el desafío al que la vida nos enfrenta.

Carlos J. Bianchi